“Súper Niño” golpea a Latinoamérica: inundaciones, sequías y olas de calor dejan miles de afectados

El fenómeno climático, que este año ha sido catalogado como “Súper Niño” por su mayor poder destructivo, castiga a la región con lluvias torrenciales en el Cono Sur y sequías extremas en los Andes, Venezuela y Centroamérica. Se estima que sus efectos podrían extenderse hasta el primer trimestre de 2027.

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El fenómeno de El Niño, un ciclo climático natural que suele elevar las temperaturas, alterar la circulación atmosférica y modificar los patrones de lluvia, está dejando una estela de desastres en América Latina. Este año, el calentamiento extremo del Pacífico ha sido bautizado como “Súper Niño” por el incremento de su poder destructivo, y la gravedad de sus efectos podría prolongarse hasta comienzos de 2027.

Lluvias e inundaciones en el sur y el este del continente

En Paraguay, las lluvias incesantes provocaron la crecida del río Paraná y dejaron bajo el agua numerosas viviendas de Ciudad del Este, de donde fueron evacuadas más de 1.000 familias. Las autoridades activaron operativos de asistencia y traslado de damnificados, mientras persiste la preocupación por nuevos repuntes del nivel del río, informó La Nación.

La emergencia también golpea a Argentina, Brasil y Uruguay, donde las inundaciones afectan a sectores estratégicos para la producción de alimentos, como el campesinado, la ganadería y la agroindustria. En el noreste argentino, las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Entre Ríos son las más castigadas: varios cientos de personas fueron evacuadas por el aumento de los caudales de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, según reseñó AP.

En Chile, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró alerta roja en la Región Metropolitana tras un intenso temporal de lluvia y granizo que anegó sectores urbanos de Santiago. El evento provocó inundaciones en avenidas principales, el colapso de arterias viales y cortes de electricidad. El transporte público también se vio afectado por el ingreso masivo de agua al Metro, con repercusiones directas en las Líneas 1 y 2. Y el panorama podría empeorar: con la llegada del verano se esperan intensas olas de calor e incendios forestales, una situación que la prensa describe como “la más fuerte en mil años”.

Sequía y calor extremo en la región andina y el Caribe

Bolivia enfrenta una fuerte sequía y sus habitantes temen que la caída de las reservas en las represas derive en escasez de agua para el consumo humano. Piden que el recurso no se desvíe para priorizar la minería, ya que hay regiones que sufren falta de provisión.

En Perú, las temperaturas oscilan entre los 38 y 40 grados centígrados. Las autoridades llaman a evitar la exposición a la alta radiación solar, prevenir episodios de deshidratación y proteger especialmente a niños, adultos mayores y personas con condiciones de salud particulares.

Ecuador, por su parte, vive el otro extremo: las lluvias desbordaron siete ríos en las provincias de Los Ríos, Guayas, Esmeraldas y El Oro. Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, desde la activación de la alarma se acumulan más de 17.000 personas afectadas y casi 5.000 viviendas dañadas, 16 de ellas destruidas.

En Venezuela, la intensa ola de calor ha secado embalses e instalaciones hidroeléctricas, lo que impactó el sistema eléctrico nacional y elevó los racionamientos de energía. Al mismo tiempo, algunos estados, incluida Caracas, sufren anegaciones por lluvias torrenciales.

En Colombia, las lluvias y el calor extremo golpean a distintas poblaciones. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que unas 57.000 personas afectadas por el terremoto de agosto en el occidente del país podrían quedar sin asistencia humanitaria por falta de fondos, y alertó sobre el riesgo de una nueva crisis por la intensificación de El Niño.

Crisis alimentaria en Centroamérica

La situación también es crítica en Centroamérica, donde la dura temporada de sequía ha dejado al 60,9 % de las familias del Triángulo Norte con escasez de alimentos, según medios regionales. Un estudio realizado en junio de 2026 en 698 hogares de Guatemala, Honduras y El Salvador advierte que los efectos de El Niño han encarecido alimentos y fertilizantes, lo que agrava la vulnerabilidad de las comunidades rurales.

Con prolongadas precipitaciones en unas zonas y temporadas de sequía extrema en otras, el “Súper Niño” mantiene a Latinoamérica bajo amenaza y con severas consecuencias en prácticamente todos los países de la región.
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