Estudiantes, docentes y representantes de la oposición reclaman la implementación de la ley de financiamiento. Desde el Gobierno, endurecen su postura y reafirman la retención de los fondos vía judicial y señalan a los manifestantes de promover un acto político con la intención de comprometer el equilibrio fiscal.
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| Foto AFP |
Profesores, alumnos, organizaciones estudiantiles y gremiales, personal no docente y representantes del sector científico se movilizaron este martes 12 hacia la Plaza de Mayo. Su demanda principal fue que se cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso el año anterior, pero aún pendiente de ejecución. Por su parte, la Universidad de Buenos Aires (UBA) criticó al Ejecutivo por supuestamente intentar deslegitimar esta protesta. Sin embargo, el Gobierno negó cualquier recorte presupuestario y calificó la movilización como una maniobra opositora.
En este contexto de creciente tensión en las calles, la Casa Rosada desestimó las acusaciones en su contra y anunció su intención de convocar a los rectores universitarios para rediseñar el esquema de distribución de fondos destinados a los hospitales.
Tras una jornada de masiva convocatoria en el centro porteño, el acto en defensa de la educación pública llegó a su fin y las distintas columnas comenzaron a retirarse de la Plaza de Mayo. La desconcentración de las agrupaciones estudiantiles, docentes y políticas se desarrolla con total normalidad y de manera ordenada.
A pesar de la fuerte tensión política y discursiva que cruzó las horas previas al reclamo, el cierre de la movilización dejó una postal de absoluta calma en las calles. Tal como remarcaron los organizadores, la protesta se llevó a cabo de principio a fin sin que se registraran desmanes, enfrentamientos ni ningún tipo de incidente, consolidando una jornada de carácter netamente pacífico.
Durante la movilización, las autoridades universitarias encendieron las alarmas por el brutal impacto de la licuación salarial y denunciaron un empeoramiento generalizado de las condiciones de trabajo.
En esa línea, advirtieron que el sistema sufre un "preocupante nivel de renuncias" de docentes que se ven obligados a abandonar las facultades y cambiar de profesión simplemente para poder subsistir.
Durante la lectura del documento central en Plaza de Mayo, las autoridades académicas acusaron al Ejecutivo de quebrar las reglas democráticas y constitucionales básicas al ignorar la ley de financiamiento que aprobó el Congreso Nacional.
En esa línea, los organizadores alertaron que el sistema de educación superior atraviesa una asfixia presupuestaria crítica. Para graficar el impacto del ajuste, señalaron que las transferencias estatales sufrieron una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026, lo que representa una reducción de recursos inédita para mantener las aulas abiertas.
Ante una multitud, la jornada principal comenzó con el Himno Nacional y un duro discurso del periodista Gonzalo Giles, quien apuntó contra el oficialismo al asegurar que el Estado tiene fondos para pagar deudas pero aplica un "pensamiento de descarte" con la educación.
En la misma sintonía, desde el gremio CTERA denunciaron un plan de la gestión libertaria para desfinanciar por completo el sistema de enseñanza y de salud, en la antesala de lo que será la lectura del documento unificado de los rectores universitarios.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ingresó a la Plaza de Mayo acompañado por una fuerte columna de la militancia para sumar su apoyo político a la marcha. Desde el epicentro de la movilización, el mandatario busca hacer sentir su peso opositor y presionar a la Casa Rosada para que cumpla con la ley de financiamiento educativo.
Kicillof no llegó solo al centro porteño: caminó por la avenida junto a su vicegobernadora, Verónica Magario, y una comitiva integrada por distintos referentes del peronismo. El bloque provincial se instaló frente a la Casa de Gobierno para acompañar el cierre del acto y escuchar la lectura del documento unificado que elaboraron los rectores.
Las distintas casas de estudio del conurbano bonaerense y La Plata iniciaron su caravana masiva para engrosar el acto central de esta tarde. Mientras la nutrida columna de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ya ingresa a la Ciudad de Buenos Aires, los contingentes de General Sarmiento (UNGS) y San Martín (UNSAM) coparon las estaciones de trenes de Lemos y Migueletes para trasladar su reclamo directamente hacia el centro porteño.
En Ciudad Universitaria, la comunidad de la FADU calentó motores con un fuerte "ruidazo" en los pasillos del edificio, mientras que la Universidad Nacional de las Artes (UNA) (recientemente criticada por el propio Javier Milei) ya alista sus banderas para juntarse a las 17 horas frente a la Casa Rosada.
Las marchas y movilizaciones en todo el país
La cuarta Marcha Federal Universitaria no se limita únicamente al centro porteño, sino que promete hacerse sentir con fuerza a lo largo y ancho de la Argentina, con movilizaciones centrales en provincias clave como Córdoba y Santa Fe. El objetivo unificado de la comunidad educativa a nivel nacional es exigirle al Gobierno una urgente recomposición salarial y la actualización de los fondos que garantizan el funcionamiento básico de las casas de estudio.
En el interior de la provincia de Buenos Aires, el reclamo ganará las calles en al menos siete ciudades con diferentes modalidades. Mientras que en Mar del Plata y Bahía Blanca las columnas avanzarán durante la tarde para culminar con actos centrales, en localidades como Tandil, Olavarría, Azul y Quequén la protesta tomará otro color con el desarrollo de marchas de antorchas. A este mapa provincial también se sumará Junín, donde los universitarios se concentrarán directamente en el centro de la ciudad.
