Gianni Infantino presidente de la FIFA: "sí, recibí una llamada del presidente Donald Trump"



Gianni Infantino presidente de la FIFA rompió el silencio sobre la polémica decisión de la FIFA en el Mundial 2026 y afirmó que recibe “llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas del fútbol y ejecutivos de negocios de todo el mundo sobre muchos asuntos”.

Reuters (Jonathan Ernst)


El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reconoció este lunes haber mantenido una conversación telefónica con el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la sanción a Folarin Balogun, jugador de la selección de Estados Unidos. Balogun, quien fue expulsado en un partido contra Bosnia y Herzegovina, más tarde fue perdonado y podrá participar en el encuentro de octavos de final del Mundial 2026 frente a Bélgica.

“Sí, discuto regularmente asuntos relacionados con el Mundial con el presidente de EEUU y sí, recibí una llamada del presidente Donald Trump, del mismo modo que recibo llamadas de jefes de Estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas del fútbol y ejecutivos de negocios de todo el mundo sobre muchos asuntos”, aseguró Infantino en un comunicado, y agregó que se trata de una decisión “independiente” del Comité Disciplinario de la FIFA.

Folarin Balogun, quien lidera como máximo goleador de la selección estadounidense en el Mundial con tres goles, fue expulsado durante el enfrentamiento de dieciseisavos contra Bosnia tras recibir una tarjeta roja directa por una falta violenta contra el defensor Tarik Muharemović, luego de una revisión del VAR realizada por el árbitro brasileño Raphael Claus.

“Durante nuestra conversación, le expliqué que existía un proceso legal en curso en el que participaban las comisiones judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería decidido a su debido tiempo por los órganos competentes. Así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”, argumentó Infantino sobre la llamada de Trump.

El dirigente de la FIFA añadió que las preferencias personales respecto a las decisiones del Comité Disciplinario independiente no son relevantes, subrayando que dicho comité funciona "de forma autónoma".

“Leo las decisiones de la Comisión Disciplinaria de la FIFA cuando se publican. A veces me sorprenden. A veces estoy de acuerdo con ellas y a veces no lo estoy. Lo que siempre hago, sin embargo, es respetar esas decisiones y la autonomía de las comisiones que las toman”, defendió el presidente de la FIFA.

“El respeto por las instituciones independientes y el Estado de derecho es lo que protege la integridad de nuestras competiciones y la credibilidad de la FIFA en todo momento”, sostuvo Infantino.

Sobre el pedido de Donald Trump a la FIFA

Poco antes del comunicado oficial, Donald Trump confirmó desde el Despacho Oval de la Casa Blanca que solicitó una revisión a la FIFA y que llamó a Infantino por la sanción que pesaba sobre Balogun, que le impedía jugar el partido contra Bélgica, y consideró que se realizó fuera de los protocolos del VAR.

“Pedí una revisión porque no pensé que fuera falta, y ya sabes, repito, soy bueno en estas cosas. No pensé que fuera ni siquiera infracción, pensé que eran dos grandes atletas corriendo a toda velocidad que chocaron entre sí y se enredaron, eso no fue un tipo golpeando a alguien en la cara ni nada por el estilo”, dijo Trump.

“Una cosa es sancionar a alguien por un partido, pero ¿cómo se le sanciona por un partido que aún no se ha jugado? Es muy injusto. No se puede hacer eso. Así que sí, solicité una revisión por parte de la FIFA”, aseguró el mandatario

La reacción de Bélgica y la UEFA

La decisión de la FIFA de revocar la sanción de un partido a Balogun permitirá que el delantero del Mónaco participe en el encuentro de octavos de final hoy en Seattle contra Bélgica. La federación belga (RFBA) ha manifestado su intención de tomar todas las medidas necesarias para revertir esta decisión.

La RFBA ha enviado un comunicado a la FIFA que se está interpretando como una solicitud de apelación. Por su parte, la UEFA ha declarado que esta decisión representa un cruce de "una línea roja" y compromete el trato justo e igualitario hacia todos los equipos participantes en la competición.
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