Roberto Sánchez y Keiko Fujimori irían a segunda vuelta por la presidencia de Perú

Giro en el escrutinio electoral en Perú, el candidato izquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori, podrían enfrentarse en un balotaje según el escrutinio al 91%.

Fotos ENFE

El avance en el conteo de votos de las elecciones presidenciales en Perú ha provocado un cambio en las tendencias iniciales, situando a Keiko Fujimori, candidata conservadora, y a Roberto Sánchez, representante de la izquierda, como los principales contendientes en este momento. Según los datos preliminares proporcionados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori encabeza el recuento con cerca del 17 % de los votos, mientras que Sánchez ha escalado al segundo puesto, dejando atrás al ultraderechista Rafael López Aliaga, quien permanece con una proporción cercana al 12 %, en una competencia ajustada.

Este cambio en las posiciones responde al avance en el procesamiento de actas durante el escrutinio, que sigue abierto y aún no ofrece resultados definitivos. La ONPE ha subrayado que los datos oficiales se actualizarán conforme se procesen las actas restantes, destacando la complejidad que caracteriza este proceso electoral.

De confirmarse esta tendencia, Fujimori y Sánchez serían los candidatos que pasarían a la segunda vuelta prevista por la normativa electoral peruana, que se aplica cuando ningún candidato logra superar el umbral del 50 % de los votos válidos. Hasta ahora, la elección ha estado marcada por una fuerte fragmentación política, con más de treinta aspirantes y sin un claro favorito desde el inicio.

Controversias y acusaciones sin respaldo

El contexto electoral ha estado acompañado por controversias, incluidas denuncias de fraude por parte del candidato López Aliaga. Sin embargo, dichas acusaciones no cuentan con pruebas verificables. Esto ha llevado a que algunos sectores sugieran la posibilidad de repetir los comicios junto con el continuo escrutinio oficial y las márgenes ajustadas que mantienen la competencia por el segundo puesto.

Por otro lado, una evaluación preliminar de la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Unión Europea señaló que, salvo algunos contratiempos logísticos, la jornada electoral se desarrolló pacíficamente y con respeto a las libertades fundamentales. Los observadores destacaron el compromiso demostrado por los órganos electorales con la transparencia y la neutralidad y aseguraron que el escrutinio fue mayormente transparente.

No obstante, se reportaron algunas dificultades logísticas. Entre ellas, retrasos en la apertura de centros de votación debido a problemas con el suministro de materiales electorales, particularmente en Lima. También se identificó una insuficiente preparación del personal encargado del proceso. En cuanto a la transmisión de resultados, aunque fue fluida, se señaló que estuvo marcada por cierta lentitud.

La campaña electoral tampoco ha estado exenta de incidencias en la recta final. Se identificó un repunte en la desinformación relacionada con encuestas y narrativas sobre el supuesto fraude que han circulado ampliamente en medios digitales y redes sociales.

El destino final de los candidatos aún depende del procesamiento pendiente de actas y del desarrollo de un escrutinio cuyo avance será esencial para determinar quiénes avanzarán a la siguiente etapa electoral.
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