El domingo 17 de agosto, a las 21:00 horas, los bolivianos fuimos testigos de un cisne negro: el binomio del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Rodrigo Paz y Edman Lara, ganó la elección con el 32,15%, algo totalmente inesperado, pues las encuestas lo ubicaban en un tercer o cuarto lugar, muy alejado del primer puesto.
Analizando el voto del PDC, se puede ver que en el Occidente (La Paz, Oruro, Potosí) del país, el binomio arrasó, ganando en el área rural y en ciudades importantes como El Alto, histórica y conocida por poner y sacar gobernantes.
El voto que usualmente estaba con el MAS-IPSP se inclinó hacia una renovación, algo nuevo, y el PDC leyó muy bien ese escenario. Con una campaña austera, sin publicidad en grandes medios y con activistas muy activos en redes sociales, lograron conectar con los sectores populares e indígenas, que, desencantados por la pelea de la izquierda, la corrupción, la subida de los precios de la canasta familiar y la escasez de combustible, eligieron cambiar hacia un “capitalismo popular” que pueda dar solución a la crisis multidimensional del país.
La campaña comunicacional del PDC se caracterizó por ser positiva, no caía en la guerra sucia en la que estaban enfrascados Tuto, Samuel y Manfred, quienes se disputaban el electorado conservador.
El discurso del PDC gira en torno a promover los valores cristianos —quizás en una suerte de la iglesia hecha partido—, la lucha frontal contra la corrupción en la policía y la justicia (dos instituciones con baja credibilidad y alto rechazo en la población), y plantean una reconciliación entre bolivianos.
Paz y Lara ahora tienen una ventaja con LIBRE aproximada de 300.000 votos, y el voto del PDC, al tener un componente identitario, difícilmente se va a modificar a favor de un representante de la clase alta como Tuto Quiroga.
Al inicio de la segunda vuelta se nota que Duran Barba, asesor de Quiroga, había sido experto en guerra sucia y granjas de bots —ya denunciadas por Samuel y Manfred— está planteando una “grieta” para polarizar el voto. Sin embargo, LIBRE la tiene complicada porque debe buscar apoyo en sectores populares y en el área rural, y con su discurso difícilmente tendrá poder de convencimiento.
Otro punto importante es que el PDC, día a día, suma sectores populares a su base electoral, mientras LIBRE se enfoca en construir una opinión pública “favorable” que sataniza a quienes piensan distinto, pero los likes en Facebook y TikTok no son votos, solo percepciones que fanatizan aún más a sus seguidores.
Autor: Ing. Walter Morales Miranda / Prensa Línea ABC