EE.UU reunió a 66 países en una cumbre sobre terrorismo de "extrema izquierda"

El encuentro, encabezado por el secretario de Estado Marco Rubio, abordó la cooperación internacional frente a organizaciones que Washington considera vinculadas al extremismo de izquierda.

Imagen ilustrativa cumbre EEUU

El Gobierno de Estados Unidos reunió este el pasado jueves a representantes de 66 países en Washington para una cumbre internacional centrada en el combate a grupos que la administración del presidente Donald Trump identifica como organizaciones de extremismo de izquierda con alcance transnacional.

La reunión fue inaugurada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien sostuvo que este tipo de organizaciones representan una amenaza creciente y llamó a fortalecer la cooperación entre los países participantes.

Durante su intervención, Rubio afirmó que algunos de estos grupos mantienen vínculos internacionales para compartir recursos, propaganda e información operativa. También hizo referencia a organizaciones armadas que actuaron en décadas pasadas en distintos países como ejemplos históricos de violencia política.

La cumbre se desarrolló pocos días después de que el Departamento de Estado anunciara un programa de subvenciones de entre 1 y 3 millones de dólares destinado a organizaciones europeas que promuevan iniciativas relacionadas con soberanía nacional, migración, libertad de expresión y cooperación entre Estados Unidos y Europa.

La iniciativa forma parte de una política impulsada por el Gobierno de Trump que amplía el enfoque de la estrategia antiterrorista estadounidense hacia organizaciones consideradas de extrema izquierda. De acuerdo con estudios citados por autoridades estadounidenses, aunque los ataques atribuidos a estos grupos han aumentado en los últimos años, históricamente el terrorismo de extrema derecha y el terrorismo yihadista han registrado mayores niveles de violencia en Estados Unidos.

El secretario de EEUU Marco Rubio

“Por demasiado tiempo nuestra doctrina contra el terrorismo ha tenido un punto ciego: la violencia extremista de la izquierda política”, declaró Rubio en un discurso de bienvenida a los gobiernos invitados, entre los cuales se encontraban representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay del hemisferio americano, junto con varias naciones europeas y asiáticas. Ademas de México, los otros ausentes notables fueron Brasil y Colombia.

Rubio lamentó que “incluso ahora la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza grave se trata como un delirio de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista”, y que así se aborda en la prensa, el mundo académico y otras esferas.

Insistió en que el terrorismo de extrema izquierda ha sido “la forma dominante de la violencia política” durante gran parte de la era moderna. “Todos y cada uno de nuestros amigos aquí presentes, procedentes de las naciones del hemisferio Occidental, recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los tupamaros, los montoneros, las FARC y del ELN.

“Recuerdan la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú. Las decenas de miles de guerrilleros marxistas entrenados para matar en los campos terroristas de Castro”. También hizo referencia a las Brigadas Rojas en Italia, el Grupo Baader-Meinhof en Alemania y el 17N de Grecia, entre otros ejemplos.

“Se trata de un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio que está encima de todo lo demás, un resentimiento hacia la propia civilización. Esto es lo que es la izquierda radical. Puede adoptar diversos lemas e ideologías según el lugar y la época. Pueden autodenominarse anticapitalistas, antimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su carácter fundamental es siempre el mismo.”

Acusó que tras un discurso de igualdad y liberación sólo hay un resentimiento y su objetivo “es destruir lo que es bello y justo en nombre de personas que sólo están llenas de fealdad y no tienen nada más que ofrecer al mundo”.

Ofreció ejemplos de la violencia de la “extrema izquierda” en los 70 y afirmó que “entre 1970 y 1980, 93 por ciento de los atentados terroristas en Occidente provinieron de la izquierda extremista”, aunque no dio una fuente para estos datos.
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