El indicador llegó a superar los 2.000 puntos básicos en años anteriores. Al 13 de agosto de 2026, se situó en 407 puntos, según el EMBI de JPMorgan Chase Bank. El Gobierno atribuye la mejora a un proceso de estabilización y ordenamiento de las finanzas públicas.
Bolivia registra una reducción significativa de su riesgo país y, al 13 de agosto de 2026, se ubicó en 407 puntos básicos, por debajo de Argentina, que alcanzó los 470 puntos, y Ecuador, con 432, de acuerdo con el Emerging Markets Bond Index (EMBI) de JPMorgan Chase Bank, informó el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
El indicador llegó a registrar anteriormente niveles superiores a los 2.000 puntos básicos, por lo que la caída hasta los actuales 407 puntos representa un cambio relevante en la percepción de los mercados internacionales sobre la economía boliviana.
“Esta posición constituye una señal relevante sobre la percepción que tienen los mercados internacionales respecto al riesgo soberano y las perspectivas financieras del país”, destacó el Ministerio de Economía en un reporte institucional.
La cartera de Estado reconoció que la economía boliviana todavía enfrenta desafíos, pero consideró que la reducción del riesgo país constituye una señal favorable dentro del proceso de estabilización y recuperación económica.
El riesgo país es un indicador utilizado por los mercados para medir la percepción de riesgo asociada a la deuda soberana de una economía. En términos generales, una reducción del indicador refleja una menor percepción de riesgo entre los inversionistas y puede favorecer el acceso de un país a condiciones de financiamiento más convenientes.
Recuperación de los bonos soberanos
La evolución del riesgo país también está acompañada por una recuperación de los bonos soberanos bolivianos en los mercados internacionales.
Durante el periodo de bloqueos registrado entre mayo y junio, las cotizaciones de estos instrumentos experimentaron una caída. Sin embargo, una vez superado ese escenario, los bonos recuperaron valor y retomaron una trayectoria favorable, en un contexto de mayor demanda por estos títulos.
Entre ellos, los bonos soberanos con vencimiento en 2031 alcanzaron cotizaciones que incluso superaron su valor original. Para el Gobierno, este comportamiento constituye otra señal positiva sobre las expectativas de los inversionistas respecto de la capacidad financiera del Estado y las perspectivas de la economía boliviana.
Los bonos soberanos son instrumentos mediante los cuales los Estados obtienen financiamiento de inversionistas y se comprometen a devolver el capital recibido junto con los intereses correspondientes. Por ello, la evolución de sus precios también puede ser tomada como una referencia sobre la confianza de los mercados en la capacidad de pago de un país.
En ese sentido, la recuperación de los bonos, sumada a la reducción del riesgo país, refleja un cambio favorable en la percepción de los inversionistas sobre Bolivia.
Las medidas del Gobierno
El Ministerio de Economía vinculó estos resultados con las medidas adoptadas para corregir desequilibrios acumulados, fortalecer las finanzas públicas y avanzar hacia una mayor estabilidad macroeconómica.
Entre las acciones mencionadas se encuentra la Ley de Modificaciones al Presupuesto General del Estado – Gestión 2026, que incorpora medidas orientadas a racionalizar el uso de los recursos públicos, fortalecer el orden fiscal y priorizar el gasto hacia los sectores y poblaciones que más lo necesitan.
Según el Gobierno, estas decisiones forman parte de un proceso de ordenamiento de la economía nacional que busca recuperar los equilibrios fiscales, generar mayor certidumbre y crear mejores condiciones para la inversión, la producción y el crecimiento económico.
La reducción del riesgo país y la recuperación de los bonos soberanos aparecen así como señales de que parte de este proceso comienza a ser reconocido por los mercados internacionales. Una menor percepción de riesgo puede contribuir a fortalecer la credibilidad del Estado y generar un escenario más favorable para el acceso al financiamiento y la inversión.
